Gabriel Aguilar explica contratación urgente de ₡5.118 millones para construir cocina del CACCO

El Ministerio de Justicia y Paz tramita una contratación de urgencia por ₡5.118 millones para construir y equipar una cocina propia en el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO), cuya operación comenzó recientemente sin contar con esa infraestructura. El procedimiento especial se publicó en el Sistema Integrado de Compras Públicas (SICOP) y contempla tanto la construcción de las instalaciones como la adquisición de equipos industriales para preparar y distribuir los alimentos. La contratación se encuentra en etapa de evaluación y el Ministerio estima que las obras deberán estar listas en un plazo de entre seis y siete meses y medio.

Ante los cuestionamientos sobre por qué esta infraestructura no fue contemplada desde el inicio del proyecto, La Reacción aprovechó la actividad oficial por la Semana de la Policía Penitenciaria, realizada este viernes 6 de noviembre, para consultar directamente al ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar, sobre las razones detrás de la contratación.

¿Por qué se necesita una cocina propia?

La explicación del ministro está relacionada con la cantidad de alimentos que deberá producir el sistema penitenciario conforme avance la ocupación del CACCO. El centro comenzó a operar sin una cocina propia, por lo que actualmente depende de la producción del Centro de Atención Institucional Jorge Arturo Montero Castro, conocido como La Reforma. Desde ese establecimiento se preparan y trasladan los alimentos hasta el nuevo complejo penitenciario.

Aunque esta alternativa permite atender la demanda durante la etapa inicial, el Ministerio de Justicia considera que no será suficiente cuando el CACCO alcance su capacidad máxima de 5.100 personas privadas de libertad. En ese momento, la cocina de La Reforma tendría que asumir una carga adicional considerable, además de la alimentación que ya prepara para su propia población penitenciaria. Esto podría presionar la capacidad de producción, el almacenamiento, el personal y los procesos de distribución.

Por esa razón, Aguilar explicó que se busca evitar que la nueva cárcel dependa de las instalaciones existentes y que cuente con una infraestructura capaz de responder a sus necesidades conforme aumente la cantidad de internos.

¿Por qué no se construyó desde el inicio?

De acuerdo con los documentos de la contratación, el proyecto original del CACCO no contempló una cocina propia. Para comenzar a operar, se consideró que la alimentación podía prepararse en La Reforma y trasladarse posteriormente hasta el nuevo centro. Ambas instalaciones están dentro del mismo complejo penitenciario, pero se encuentran separadas por aproximadamente 2,8 kilómetros. El traslado de los alimentos tarda entre 10 y 12 minutos, según la información incluida en el procedimiento.

El Ministerio determinó que ese mecanismo podía funcionar mientras el CACCO tuviera una ocupación inicial de hasta 2.000 privados de libertad. Sin embargo, conforme aumente la cantidad de personas recluidas, también crecerá la presión sobre la cocina de La Reforma. Los documentos advierten que depender permanentemente de ese sistema podría generar dificultades logísticas y riesgos para la conservación e inocuidad de los alimentos, debido a los procesos de preparación, traslado, revisión y distribución dentro de las instalaciones penitenciarias.

Contratación supera los ₡5.100 millones

El Ministerio de Justicia tramita el procedimiento especial denominado “Construcción, obras complementarias y avituallamiento de cocina del CACCO”, cuyo presupuesto asciende a ₡5.118 millones, aproximadamente $11,1 millones. El monto incluye la construcción de la infraestructura y la compra de equipos industriales para preparar los alimentos. Cerca de ₡500 millones corresponden al equipamiento, que contempla cocinas de gas, refrigeradoras, licuadoras, procesadores de alimentos, mesas de trabajo, utensilios y mobiliario.

La recepción de ofertas se abrió el 26 de octubre y cerró el 28 de octubre. En los documentos del procedimiento también consta una recomendación para contratar a la empresa Edificar, que estuvo a cargo de la construcción de los módulos de alojamiento y administrativos del CACCO. La nueva cocina deberá estar lista en un plazo estimado de entre seis y siete meses y medio, con el objetivo de que el centro cuente con autonomía para preparar los alimentos antes de alcanzar su ocupación completa.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación y reportero durante 23 años de temas polítcos y económicos. Docente en varios universidades y fundador de La Reacción en el 2021.

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