Haber cotizado en varios países de Centroamérica ¿pero sin pensión?: expertos buscan soluciones
Una persona pudo haber trabajado durante varios años en Costa Rica, trasladarse posteriormente a Guatemala, luego a Honduras o El Salvador, y cotizar formalmente en cada uno de esos países.
Sin embargo, cuando llegue el momento de jubilarse, podría descubrir que los años cotizados en cada nación no son suficientes, por separado, para acceder a una pensión.

Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (JUPEMA).
Este fue uno de los principales temas analizados durante el Foro Técnico Subregional “Envejecimiento, movilidad laboral internacional y conservación de derechos pensionales en Centroamérica”, realizado este jueves 27 y viernes 28 de agosto en el edificio de la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (JUPEMA), en San José.
El encuentro reunió a representantes de instituciones de seguridad social de Centroamérica, organismos internacionales y especialistas de países que ya cuentan con mecanismos para reconocer los períodos de cotización realizados en diferentes sistemas.
Hasta el 2023 solamente existían dos acuerdos bilaterales de seguridad social vigentes en Centroamérica que permiten reconocer derechos pensionales entre países. En todo el continente americano existen 164 acuerdos bilaterales de este tipo, pero únicamente cuatro atienden esta necesidad de manera directa.
La discusión tomó relevancia ante una realidad que, según los participantes, será cada vez más frecuente: trabajadores que desarrollan su vida laboral en diferentes países, incluyendo nuevas modalidades como el trabajo remoto y mediante plataformas digitales.
¿Qué ocurre si una persona cotiza en dos países?

Edwin Rolando García Caal.
Edwin Rolando García Caal, jefe del Departamento Actuarial del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, explicó en entrevista con La Reacción cómo funciona un sistema de totalización de períodos de cotización cuando existen convenios entre países.
Puso como ejemplo a una persona que trabaja diez años en Costa Rica y posteriormente otros diez años en Guatemala.
En Guatemala, explicó, se requieren 240 cotizaciones para acceder a una pensión. Si la persona solamente acumuló la mitad de ese requisito trabajando en territorio guatemalteco, el convenio permitiría contabilizar también el período cotizado en Costa Rica para determinar que cumple con el requisito para pensionarse.
Esto no significa que Guatemala deba pagar por los 20 años completos. Cada país calcula y paga la parte que corresponde al período efectivamente cotizado en su sistema.
Es decir, Guatemala calcularía la prestación correspondiente a los años cotizados en Guatemala y Costa Rica haría lo propio con las cotizaciones realizadas en el sistema costarricense. De esta manera, el trabajador no perdería los años que aportó mientras laboraba en otro país.
El problema: Centroamérica tiene sistemas fragmentados
García Caal señaló que uno de los principales obstáculos para implementar este tipo de mecanismos es que no existe un único sistema de pensiones dentro de los países.
En Costa Rica, por ejemplo, existen distintos regímenes y fondos, mientras que Guatemala también cuenta con diferentes mecanismos de pensiones. Esto obliga primero a ordenar y coordinar los sistemas dentro de cada nación antes de establecer mecanismos internacionales más amplios.
El funcionario guatemalteco también explicó que la movilidad laboral entre países centroamericanos no es un fenómeno aislado.
Según indicó, existe una migración circular vinculada, entre otras actividades, a las temporadas de cosecha. Trabajadores pueden desplazarse durante determinados meses hacia Guatemala, posteriormente hacia Honduras, El Salvador, Nicaragua o Costa Rica, acumulando períodos de cotización en diferentes sistemas.
Por eso, consideró necesario comenzar con negociaciones bilaterales antes de intentar establecer un mecanismo multilateral para toda la región.
CCSS: “totalizar” las cotizaciones es uno de los grandes retos

Jaime Barrantes, Gerente de Pensiones de la (CCSS).
Jaime Barrantes, gerente de Pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), explicó en entrevista exclusiva con La Reacción que la movilidad laboral internacional será cada vez más común y que los sistemas de seguridad social deben adaptarse a esa realidad.
Barrantes señaló que el objetivo es permitir la llamada “totalización del esfuerzo contributivo”: que los períodos cotizados por una persona en diferentes países puedan ser considerados para determinar si cumple los requisitos para acceder a una pensión.
Actualmente, Costa Rica cuenta con algunos convenios internacionales que permiten este tipo de coordinación, entre ellos mecanismos con países como España y Uruguay.
Sin embargo, la situación es diferente con buena parte de Centroamérica.
El Gerente de Pensiones explicó que actualmente una persona que haya cotizado durante varios años en Costa Rica y posteriormente en otro país centroamericano no puede simplemente sumar ambos períodos para cumplir los requisitos del régimen costarricense.
En el caso del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), Barrantes señaló que existe actualmente una exigencia de años de cotización dentro del sistema costarricense que no puede ser completada automáticamente con períodos aportados en otros países centroamericanos mientras no existan los convenios correspondientes.
La solución, indicó, pasa por materializar acuerdos bilaterales o multilaterales que permitan reconocer ese esfuerzo contributivo.
Una realidad que también alcanza al trabajo remoto
Barrantes advirtió que la movilidad laboral ya no debe entenderse únicamente como una persona que toma un avión o cruza físicamente una frontera para trabajar.
Las nuevas tecnologías permiten que una persona pueda trabajar desde Costa Rica para una empresa ubicada en otro país, lo que plantea nuevos desafíos para sistemas de seguridad social que históricamente fueron diseñados alrededor del territorio nacional.
“Hoy el mundo está globalizado”, explicó el funcionario, al señalar que una persona puede prestar servicios para empresas de otros países desde su propia casa.
Para la CCSS, esto obliga a repensar la forma en que los sistemas reconocen las cotizaciones y garantizan los derechos de los trabajadores.
La experiencia internacional puede servir de guía

Jessica Rodríguez Valderas, Directora Ejecutiva de CISS.
Uno de los objetivos del foro fue conocer experiencias de países que ya han avanzado en mecanismos de portabilidad y coordinación de pensiones.
Jessica Rodríguez Valderas, directora ejecutiva de Proyectos e Investigación de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), explicó a La Reacción que durante las jornadas se analizaron las diferencias entre los sistemas de pensiones y las dificultades que enfrentan las personas cuando su trayectoria laboral está fragmentada entre diferentes países.
Rodríguez señaló que una de las principales soluciones pasa por iniciar el diálogo entre las instituciones de los países y posteriormente avanzar hacia la firma de convenios de portabilidad de seguridad social.
Pero advirtió que el proceso requiere resolver asuntos técnicos como las edades de jubilación, los requisitos mínimos, los montos y la forma en que cada sistema debe participar en el pago de las prestaciones.
También destacó otra brecha que afecta a toda la región: las mujeres tienen menores niveles de acceso a las pensiones y, cuando logran acceder, reciben en promedio prestaciones menores.
CISS pide convertir el diálogo en acuerdos

Pedro Kumamoto, Secretario General de la CISS.
Pedro Kumamoto, secretario general de la CISS, explicó a La Reacción que el problema no se limita a quienes emigran permanentemente.
Una persona puede trabajar formalmente en un país durante varios años, regresar posteriormente a su nación de origen y descubrir que los períodos cotizados quedaron separados entre diferentes sistemas.
Kumamoto calificó esta situación como injusta y señaló que el objetivo es construir mecanismos que permitan que una persona pueda movilizarse entre países sin perder los derechos que adquirió mediante sus cotizaciones.
La CISS plantea que después de este tipo de encuentros deben comenzar rondas de conversaciones, análisis técnicos y estudios de factibilidad para determinar cómo podrían funcionar los mecanismos entre las distintas cajas, ministerios y entidades responsables de la seguridad social.
El organismo también deberá analizar el impacto financiero de estos acuerdos para procurar que los mecanismos sean sostenibles y que ninguna de las partes resulte perjudicada.
Costa Rica busca avanzar antes de 2030
Barrantes señaló que Costa Rica ya tiene algunos procesos avanzados con países como España y Uruguay, aunque en este último caso todavía quedan aspectos administrativos por completar.
Además, Costa Rica firmó en 2007 un convenio multilateral que todavía no ha sido ratificado. Según el gerente de Pensiones de la CCSS, su eventual ratificación permitiría al país incorporarse a un mecanismo que involucra aproximadamente a una decena de países.
El funcionario estimó que antes de 2030 la mayoría de estos convenios y acuerdos podrían estar materializados.
El foro realizado en JUPEMA no tuvo como objetivo firmar inmediatamente un convenio entre los países participantes. Su propósito fue identificar las principales barreras, intercambiar experiencias y avanzar en una guía técnica que sirva como hoja de ruta para futuras negociaciones.
El reto, por tanto, apenas comienza: conseguir que los años de trabajo y cotización que una persona acumula al cruzar una frontera no terminen convirtiéndose, al llegar a la vejez, en años perdidos para efectos de su pensión.